La construcción de un mundo mejor desde la comunicación

Un poco por casualidad otro poco porque los caminos que uno toma siempre tienen alguna dirección, la primera parte de este año me encontró trabajando con tres proyectos (dos en los cuales aún no terminé) atravesados por un mismo vector: la integración social. Son tres emprendimientos de personas con distintos backgrounds pero con una visión que apunta hacia los vínculos con el otro: desde la empresa, desde la música, desde las relaciones interpersonales.

1) Desde la empresa: Brücke Comunicación

A principios de febrero, me llamó mi amigo y colega Javier Bernardo, as del diseño de identidad visual desde su estudio boutique Bernardo + Celis , para proponerme trabajar en equipo con él para el desarrollo de contenidos para el sitio web de una nueva consultora en comunicación que abría sus puertas, comandada por Soledad Echagüe. Ella, experta en reputación corporativa, relacionamiento con stakeholders y muy especialmente en licencias sociales, inauguraba su propia consultora luego de muchos años de trabajo en multinacionales de la industria química. Fue un todo un desafío trabajar en parte de la comunicación para una experta en comunicación. Así que afinada la punta del lápiz, trabajé sobre uno de mis meties: escribir textos. La consigna fue construir una identidad verbal que se articulara con la identidad visual creada por Bernardo + Celis. Después de dos reuniones para imbuirme del espíritu Brücke, me lancé a la página en blanco, describiendo y explicando el qué, el cómo y el por qué de la visión de Brücke sobre la necesidad de las empresas de articularse con sus comunidades como parte estratégica de sus negocios. Misión cumplida. De aquí a poco, el sitio web saldrá del horno, ahora en proceso de programación.

2) Desde la música: Proyecto de Ritmo de Percusión con Señas de Santiago Vazquez

Para quien no lo sabe (muy pocos, me imagino) Santiago Vazquez es uno de los músicos más innovadores y geniales de la Argentina. Es el creador, nada más y nada menos, que del exitazo de La Bomba de Tiempo. Lo conocí hace más de diez años en No Avestruz, espacio cultural que él frecuentaba para tocar y yo como púbico y más tarde asesorando en cuestiones comunicacionales. Hace un poco menos de años, un amigo (que también conocí en No Avestruz) empezó a trabajar como su manager: Alejandro Mazzei, otro monstruo, en este caso de la producción cultural. El hecho es que Alejandro me convocó a una reunión hace tres meses para proponerme trabajar con ellos en la construcción de un proyecto de integración social a través de la música. Se trata de la potencialidad del sistema de señas para la ejecución musical grupal de instrumentos de percusión. Santiago y Alejandro visualizaron ese vector de fuerza y buscaban a alguien que pudiera llevar el proyecto al papel para poder ser presentado a entidades públicas y privadas que sintonicen esa visión y apuesten a expandir un método de integración social a través de la música en ámbitos culturales y educativos. En eso estamos, trabajando para llegar a la versión final del proyecto.

3) Desde las relaciones interpersonales: Espacio Social

Retomé reuniones de terapia de proyecto con el psicólogo Matías Lascombes, con quien hace unos años ya había trabajado. Después de tres años de camino recorrido, prueba y error sobre el formato de acompañamiento que Espacio Social propone —en el que una persona en situación de vulnerabilidad social establece un vínculo con una persona de mayores recursos (materiales, culturales, etc.)—, llegó el momento que siempre llega: la necesidad de sistematización. Desde el mes de enero estamos trabajando en reuniones quincenales para el desarrollo de un protocolo para acompañantes, para pasar posteriormente a la categorización y descripción de las etapas del acompañamiento, a fin de avanzar hacia la multiplicación del formato de Espacio Social en otros territorios.

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